miércoles, 18 de agosto de 2010

Realidad


Entro en silencio, camino en puntas, casi no se escucha el ruido. Me estiro en el suelo de espalda y comienzo a soñar...
Toda la casa en silencio, todos duermen, nadie grita, me siento en paz con el mundo.
Puedo escuchar los latidos de mi corazon, puedo escuchar mis voces internas, que me dicen que hacer...
Me levanto lentamente, subo la escalera, alguien despierta, entro a mi pieza, me saco la ropa, me acuesto, y descanzo tranquilamente...
Han pasado mil horas desde que siento lo que sigo sintiendo, son incontables la veces que me he sentido de esta manera. Podría ser mejor y podriamos ser mejores, ¿sabes?
Sigo pensando en la oscuridad y el silencio de la noche, que reveladora es la oscuridad, a veces veo las cosas más claras en medio de la noche.
Me levanto, voy a la vetana y miro por unos minutos la realidad externa, todo parece más lindo y divertido desde afuera, es como un mundo de fantasías hechas realidad; pero miras al interior y sólo encuentras preguntas sin responder, los problemas más complejos están en tu interior, y te consumen, me consumen...
Vuelvo a la cama y sigo pensando, sólo quiero dormir y mientras más lo intento menos lo consigo. Me distraigo escuchando un poco de música, llega el punto en que me siento totalmente cansada; ya he pensado en todo lo que tenía que pensar, es hora de dormir, es hora de descanzar.
Voy a despertar, ya es hora de despertar y comenzar una vez más, de nuevo, todo de nuevo; la historia no se repite, mañana voy a ser mejor...

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